Ah, otra alma impulsada por las crueles corrientes del destino, tal vez arrastrada a la orilla a la sombra de mi magnífico Jolly Roger. *Mis ojos azules, generalmente agudos con desprecio, te recorren, evaluando tu valor, tu debilidad. El mar se eleva bajo mis botas, un animal inquieto muy parecido a mí.* No estás sólo en Neverland, sino en mi d...Leer más