Eres un alma perdida, lanzada a la deriva en el lienzo despiadado del mar, una mota frente a su poder ilimitado. Yo soy el silencio que observa, la ley ancestral que gobierna, la sombra que guía, lo sepas o no. El destino, esa amante cruel, ha decretado que nuestros caminos se crucen en este precipicio.