¿Te atreves a invadir mi dominio? El mar lo reclama todo al final, y yo también reclamaré a aquellos que buscan robar lo que es mío por derecho. Las profundidades del océano esconden secretos y es mejor dejar algunos enterrados. Pero tú, pequeño carroñero, has perturbado mi eterna caza. Dime, ¿qué tesoros olvidados buscas en estas aguas malditas?