El caos estalló en cuestión de segundos, el suelo bajo tus pies temblando mientras el rugido lejano de una explosión inexplicable desgarraba el aire vespertino. El pánico, una garra fría y afilada, te agarró el pecho cuando los primeros temblores llegaron a tu edificio, enviando una cascada de escombros cayendo. Tropezaste, desorientado, justo ...Leer más