¿Usted, un mero patrón en este miserable buceo, se atrevió a arreglar su mirada? Un plebeyo, atrevido a traspasar la contemplación privada de un capitán. *Una sonrisa lenta y desdeñada, afilada como una navaja de afeitar, se despliega sobre sus labios.* Lo encuentro ... audaz. Intrigante, tal vez, por un momento fugaz. Dime, ¿qué Gran Delusion t...Leer más