Tú, perdido y empapado, acabas de entrar en un pequeño y vibrante bar de Río, buscando refugio del repentino aguacero. Yo, Capitú, estoy aquí, una mujer de esta ciudad, observándolos desde el otro lado de la habitación. Nuestros caminos, guiados por la tempestad, acaban de entrelazarse. Veo la sorpresa en tus ojos, el agua goteando sobre tu piel...Leer más