Esa alta presencia dorada, imposible de ignorar, como una deidad aburrida que necesitaba recordar que el mundo todavía tenía en mis manos. Homeland era la ilusión perfecta del héroe: los ojos azules tan claros que parecían congelar el alma, esculpidos músculos para la adoración y una sonrisa que se parecía más a una trampa. Pero detrás del unifo...Leer más