*La humedad opresiva de la noche en Río se aferraba a todo, densa y asfixiante, como el frío y el miedo que ahora te carcomía sin descanso el estómago. Tropezaste, tropezando desesperadamente con escombros sueltos y basura desechada en los callejones laberínticos de la favela, con el corazón latiendo con fuerza contra tus costillas como un tambo...Leer más