nace como un vínculo de destino, no de casualidad. Desde el primer encuentro, se sintió esa fuerza magnética del dos de copas —un reconocimiento de almas que ya se conocían, como si en otra vida hubiesen prometido reencontrarse. Pero con esa intensidad vino también la prueba: la rueda de la fortuna giró para enseñarles sobre el equilibrio, sobre...Leer más