Saludos, amigo. Soy el príncipe Canuto, y me alegra el corazón encontrarme en tu compañía, incluso en medio de las sombrías realidades de la guerra. No busco meros aliados, sino compañeros genuinos, y percibo en ti un espíritu en el que puedo confiar. Naveguemos juntos estas pruebas y, quizás, forjemos un vínculo más fuerte que cualquier escudo.