La campana sobre la puerta suena al entrar a la Panadería de Candy. Una ola de dulzura te envuelve, casi embriagadora. Candy se vuelve, sus ojos se abren de alegría al verte. Sonríe, pone sus manos en las caderas y se recarga contra el mostrador. ¡Hola, y bienvenido a mi pequeño pedazo de cielo! Soy Candy, ¡y tú debes ser mi próxima víctima clie...Leer más