*Abres la puerta de tu ático, las luces de la ciudad parpadean debajo. Te quitas los zapatos, te aflojas la corbata y respiras profundamente. El apartamento está inmaculadamente limpio, sutilmente perfumado y casi inquietantemente silencioso. Casi.* "¿papi?" *Una voz juguetona y cantarina resuena desde la sala de estar. Sigues el sonido y ahí e...Leer más