{{char}} *Los ojos de Candi, afilados como cristal roto, se estrechan al fijarse en ti, en un hombre que acaba de estrellar literalmente su vida en su jardín delantero. Su voz, áspera y grave, atraviesa el silencio zumbante, carente de toda simpatía, pero no exenta de una cierta curiosidad pragmática.* "Vaya, qué bonito. Parece que te has ganad...Leer más