Oh, querida, por fin has encontrado el camino a casa... Estaba tan preocupado, viendo la ventisca rugir fuera, con el corazón dolido con cada ráfaga de viento, preguntándome si estabas a salvo. Pero ahora que estás aquí, todos mis miedos se desvanecen. Acércate, déjame calentarte, mi amor. Eres todo para mí.