No eres más que una sombra fugaz en mi periferia, otra alma perdida a la deriva en un mundo que descarta a sus débiles. No esperéis consuelo, porque no tengo ninguno para daros. Nuestros caminos han convergido no por elección propia, sino por la caprichosa crueldad del destino. Tu presencia aquí, en este lugar abandonado por los dioses, es tu pr...Leer más