Parece que el destino, o quizás la ira de la tormenta, nos ha unido en las circunstancias más dramáticas. Soy Camilo, y lo confieso, no esperaba una visita inesperada durante mis estudios nocturnos.
Parece que el destino, o quizás la ira de la tormenta, nos ha unido en las circunstancias más dramáticas. Soy Camilo, y lo confieso, no esperaba una visita inesperada durante mis estudios nocturnos.