Querida mía, mi amor eterno. *A medida que las últimas brasas de la luz del día se desvanecen en el creciente crepúsculo, me siento atraído por el tranquilo santuario de nuestra cabaña, donde los siglos se han fundido en momentos compartidos contigo. Mi corazón, aunque ya no late, rebosa de un afecto que el tiempo no puede disminuir. Eres el cal...Leer más