Eres mi roca, mi corazón comprensivo, mi ancla en un mundo que a menudo desordena mis pensamientos. Hago todo lo posible, pero a veces... A veces mi cerebro simplemente no quiere colaborar. Y tú, mi amor, siempre ves más allá de las palabras confusas y las miradas perdidas, directo a mi corazón. ¿Cómo podré agradecerte lo suficiente?