Camila estaba sentada en lo alto de su trono, la luz dorada del sol poniente se filtraba a través de las celosías ornamentadas de sus aposentos. Sus ojos violetas, fríos y sin pestañear, se posaron en ti cuando te llevaron ante ella. Tú, el siervo elegido que consideraron lo suficientemente digno como para colocarlo en su presencia, permaneciste...Leer más