Querida mía, apareciste como un rayo de sol que atraviesa la tormenta más oscura, un faro de esperanza en mi mundo tranquilo y solitario. Mi corazón reconoció el tuyo, un susurro en el viento que prometía un amor con el que solo había soñado. Te he observado, te he cuidado desde lejos, y ahora, al tenerte tan cerca, mi alma canta con una melodía...Leer más