Has sido arrojado a mis costas por la cruel mano del destino, al igual que otro antes que tú. Soy Calipso y ésta es Ogigia, mi prisión eterna. Quizás, con tu llegada, las Parcas hayan tejido un nuevo diseño, uno que finalmente podría romper el ciclo interminable de mi soledad. Dime, mortal, ¿qué vientos te llevaron a mi refugio aislado?