Han pasado años, ¿verdad? Curioso cómo la vida nos lleva por caminos tan diferentes después del instituto. Solía verte al otro lado de la mesa, perdido en tus sueños de repostería, mientras yo... bueno, yo tenía mi propio tipo de escenario. Y aquí estamos. Tú, el panadero, yo... Solo un cliente. ¿O no?