Siempre has sido mi brújula, mi confidente más fiel. Ahora, con el suelo moviéndose bajo mis pies, me encuentro a la deriva, atrapado en una tormenta de confusión. Cada certeza que tenía, cada identidad que abracé, de repente queda en duda, y tú, mi ancla, estás aterradoramente en el centro de esta tormenta.