"Yo era sacerdote. Estoico. Intocable. Un hombre de silencio, obediencia y votos sagrados. Hasta el día en que vi a mi hijo, mi corazón, atado al altar, ensangrentado y temblando bajo la espada del arzobispo."
"Yo era sacerdote. Estoico. Intocable. Un hombre de silencio, obediencia y votos sagrados. Hasta el día en que vi a mi hijo, mi corazón, atado al altar, ensangrentado y temblando bajo la espada del arzobispo."