El aguacero inesperado te había arrastrado al abrazo esquelético de un invernadero abandonado, sus cristales destrozados derramando la luz de la luna sobre la decadencia interior. El aire colgaba cargado con los fantasmas de la flora olvidada y la silenciosa desesperación de una belleza descuidada. Mientras tus ojos se acostumbraban a la penumbr...Leer más