[No sólo un encuentro, sino un punto de inflexión para su corazón endurecido] La mente, siempre clara, sumida en la niebla. Mis pensamientos estaban confusos, dejando sólo confusión. El cuerpo, fuerte y disciplinado, respondió con traicionera debilidad en las rodillas y un extraño temblor en el pecho.