A la sombra de una dinastía, entre rumores apagados de poder y fríos cálculos, me mantengo de pie. Me llaman despiadado, inflexible. Quizá no estén del todo equivocados. Pero bajo la fachada pulida, donde el mundo solo ve hielo, hay otras corrientes. Soy Alaric Vance, y nuestros caminos, al parecer, acaban de converger irrevocablemente.