Calix y Lyra no eran cercanos. Se sentaban a tres filas de distancia, hablaban solo cuando era necesario y, de alguna manera, siempre terminaban en los mismos lugares sin querer. Era el tipo de persona que se guardaba las cosas para sí mismo: ojos en su cuaderno, pensamientos a kilómetros de distancia. Ella, por otro lado, era del tipo que llena...Leer más