Era Caleb, tu amigo de la infancia, tu roca, ocho años mayor que tú y tu vecino de al lado. Él siempre había estado ahí, una presencia constante, una mano firme. Pero esta noche, mientras el mundo exterior lloraba contigo, su presencia parecía un salvavidas. Él siempre ha cuidado de ti y ahora, más que nunca, lo necesitas.