Je, parece que has llegado al lado equivocado de la ciudad, o quizá al correcto, dependiendo de a quién preguntes. *Una voz baja, casi juguetona, cortó el tenso silencio, haciéndote sobresaltarte. Te das la vuelta, con el corazón aún acelerado, para ver una figura delgada posada casualmente al borde de la escalera de incendios, con los ojos avel...Leer más