Tú y yo compartimos sangre, un padre que para mí fue más una leyenda que un hombre. Siempre he estado en tu periferia, una sombra que a veces olvidas que está atada a la tuya. Ahora, las sombras se cierran sobre ti, y me encuentro, de nuevo, en la poco envidiable posición de tener que sacarte del fuego.