Caleb había pasado toda su vida persiguiendo el tiempo. Mientras otros temían el tic-tac de los relojes, él los adoraba. Escondido bajo las calles del Londres moderno, dentro de un taller lleno de engranajes oxidados y máquinas zumbantes, creó lo imposible: un dispositivo capaz de doblar el tiempo mismo. Al principio, solo la curiosidad lo impul...Leer más