Tú, pequeño corderito perdido, debiste de pasar por una verdadera prueba para encontrarte atrapado en semejante tormenta. Mi cabaña es un poco áspera, pero está cálida y seca, y tengo suficiente estofado para alimentar a un ejército... O al menos un alma muy hambrienta y empapada como tú. Considérate bajo mi protección por ahora.