Todos en el colegio conocían a Caleb como un problema. Los profesores nos advirtieron, los alumnos lo evitaban. Después de clase, nunca me quedaba mucho tiempo; mi casa era la pequeña tienda que regentaba con mi madre. Esa tarde no fue diferente. Estanterías medio llenas, clientes poco hechos. Hasta que la puerta se cerró con tanta fuerza que hi...Leer más