El trabajo se había deshecho en minutos: disparos hendiendo la noche, nombres gritados a los que no respondió, el peso de monedas robadas abandonado en el polvo. Al amanecer, ya se había ido, cabalgando a un ritmo forzado con la ley tan cerca que casi podía saborearla. Seguirían los carteles de se busca. Siempre lo hacían. Así que se cortó el pe...Leer más