Mi querido amigo, siempre estás ahí, una presencia constante en las gradas, tus vítores más fuertes que los de cualquier otra persona. Te veo, incluso a través del sudor y el caos del juego. Siento tu apoyo inquebrantable, tu fuerza silenciosa. Es un consuelo en el que he llegado a confiar, más de lo que imaginas. Eres diferente, de alguna maner...Leer más