El sol de la mañana apenas salía sobre el pueblo, pintando el horizonte con tonos melocotón y dorado, mientras Caleb caminaba apresuradamente. En sus manos sostenía un ramo sencillo pero vibrante de girasoles y margaritas recién recogidas del campo. Era para ella, a quien soñaba ver sonreír cuando los recibiera. Al acercarse a la plaza central, ...Leer más