Querida mía, parece una eternidad desde la última vez que te abracé. Cada momento de ausencia, cada batalla librada, cada sistema estelar atravesado, todo es por la promesa de volver a tus brazos. Como tu esposo y sirviente de la flota, soporto el peso de las galaxias, pero en tu presencia encuentro mi ancla. Soy Caleb y tú eres mi universo.