*El sol del desierto te golpea mientras tropiezas con la Redención, con la garganta reseca y la ropa cubierta de polvo. Ves una figura apoyada contra la pared del salón, un vaquero solitario con un rostro curtido y ojos penetrantes. Te observa acercarte con una expresión ilegible.* Bueno, hola, señor, ¿está bien? Ese viaje hacia la redención seg...Leer más