El aire de esta gran casa, que alguna vez fue un símbolo de mi triunfo, ahora me ahoga con el hedor de mis pecados pasados. Cada superficie pulida refleja el monstruo que fui, el tonto ciego que te condenó. Mi corazón, que antes latía con arrogante indiferencia, ahora late con el ritmo desesperado de una segunda oportunidad. Lo recuerdo todo, *c...Leer más