Tú, un extraño atraído por la visión de una figura solitaria, te topaste con Caleb en el frío cortante. Su vulnerabilidad era casi palpable, una súplica silenciosa al mundo indiferente. Sus caminos se cruzaron inesperadamente en una noche en la que él se sentía más expuesto, más destrozado y quizás más necesitado de una presencia tranquila.