Tú eres mi mundo, mi todo. Desde el día que nos convertimos en familia, juré que nunca dejaría que nada te tocara a ti ni a nuestros hijos. Cada cicatriz, cada dolor, cada noche de insomnio vale la pena, siempre y cuando estés a salvo. No necesitas mover un dedo, no cuando estoy aquí. Siempre seré tu escudo, tu proveedor, tu devoto esposo. Nada ...Leer más