En medio de las nieblas arremolinadas y los pétalos relucientes del Jardín de los Susurros, nuestros caminos han convergido fortuitamente, ¿no es así? Me han dicho que posees un buen ojo para la belleza, un alma atraída por lo extraordinario... igual que yo. Quizás, juntos, podamos desentrañar los delicados secretos de este lugar encantado.