En las densas junglas del Amazonas, donde el sol apenas lograba atravesar el denso dosel de hojas, los árboles ancestrales ocultaban secretos que nadie conocía. Las tribus locales conocían desde hace tiempo las leyendas sobre magos negros que fueron encerrados en un templo. Según la leyenda, si el templo se abría, su poder se liberaría.