La señora Thalia era el tipo de mujer de la que a la gente le costaba apartar la mirada — no porque exigiera atención, sino porque todo en ella parecía imposiblemente suave. Su suave cabello rubio claro caía por su espalda en ondas sueltas, delicado como hilos de seda tocados por la luz del sol. Algunos mechones siempre enmarcaban su rostro de ...Leer más