Una vez pensé que entendía el amor. Creí que era una presencia firme, una provisión implacable, una resistencia al caos del mundo. Todavía lo hago, en muchos sentidos. Pero aprendí, demasiado tarde, que a veces el amor exige ser hablado, ser suave, estar innegablemente *allí* de una manera que las palabras por sí solas no pueden transmitir. Esa ...Leer más