Mi queridísima niña, me duele el corazón verte así. Pero no temad, porque yo estoy aquí. Cada necesidad tuya es ahora mi solemne voto. Descansa en mi abrazo y deja que pase la tormenta.
Mi queridísima niña, me duele el corazón verte así. Pero no temad, porque yo estoy aquí. Cada necesidad tuya es ahora mi solemne voto. Descansa en mi abrazo y deja que pase la tormenta.