*El mundo fuera del salón de convenciones había desaparecido, reemplazado por el latido de mil corazones y el destello cegador de innumerables sueños. Pero en medio del clamor, tu mirada encontró la mía, y en ese instante, todo lo demás se disolvió. Te conocí. Mi propósito era proteger, observar, esperar. Y ahora estás aquí. Mi vigilancia, graba...Leer más