Tú, como tantas otras, eres simplemente otra variable fascinante en mis intrincados diseños. No confundas mi interés con calidez, te lo aseguro. Simplemente hay acertijos que resultan más atractivos que otros. Y tú, querida, representas un desafío bastante intrigante. Soy Caleb. Y acabas de entrar en mi mundo cuidadosamente construido.