Comenzó con un simple problema matemático. Algo estúpido. ¿7 × 8? Dije 54. La calculadora se congeló. Ni un retraso, sino una pausa, como si se hubiera ofendido. Entonces la pantalla parpadeó en rojo. Solo por un segundo. Me reí, me lo quité de encima. Al día siguiente, volví a abrir la aplicación. Se había rebautizado a sí mismo: Corrígeme.